Tras la agitación del mercado cambiario y los resultados adversos en las PASO, Sergio Massa se encuentra en una encrucijada estratégica. El candidato presidencial de Unión por la Patria (UxP) está tomando medidas económicas y replanteando su estrategia de campaña para asegurar su lugar en un posible balotaje.
En su primera entrevista después de las elecciones, Massa confirmó que se negociará una suma fija para trabajadores asalariados dentro del marco de paritarias, una medida que busca calmar a los sectores más rígidos del kirchnerismo. También se anunciarán medidas para «compensar las medidas difíciles» y reforzar programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y asignaciones familiares. Estos anuncios buscan apaciguar la preocupación por la subida de precios y la incertidumbre económica.
La estrategia de Massa también incluye una reconsideración de cómo llegar a los votantes que se ausentaron en las PASO. En el oficialismo, hay un debate en curso sobre cómo abordar este desafío. Algunos sugieren utilizar un «discurso del miedo» para advertir sobre las consecuencias de una victoria de candidatos contrarios a sus intereses. Otros defienden la idea de reconquistar a estos votantes con medidas concretas y una mayor presencia en los barrios a través de la militancia.
El contexto económico y político post-PASO está llevando a Massa a tomar decisiones que equilibren las demandas del kirchnerismo duro con la necesidad de atraer a los sectores ausentes en las urnas. La subida del dólar y la alta inflación han impulsado estas medidas y cambios en la estrategia, ya que Massa busca asegurar su presencia en un posible balotaje y mejorar su performance en las elecciones generales de octubre.


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