El Banco Central de Argentina experimentó un alivio momentario en su necesidad de intervenir en el mercado de divisas debido al feriado del Día del Trabajo en los Estados Unidos. Muchas empresas vendieron parte de sus reservas en dólares para cumplir con los pagos de salarios, lo que disminuyó la presión sobre la moneda estadounidense.
Sin embargo, existe incertidumbre sobre cómo esta situación podría afectar al mercado a partir del jueves, una vez que se normalicen las operaciones.
Walter Morales, presidente y estratega de Wise Capital, señala que será difícil que el Gobierno mantenga el tipo de cambio fijo en $350, ya que se espera que la depreciación del peso continúe en las próximas cinco semanas.
Además, existe una creciente brecha entre el dólar blue (el mercado negro) y el oficial. Morales calcula que esta brecha podría volver al 120%, un nivel registrado en 2021 y 2022.
Para contrarrestar esta tendencia, el Gobierno planea intervenir en el Mercado Electrónico de Pagos (MEP) y obligar a las casas de cambio a operar a través del Sistema de Operaciones Electrónicas (Siopel).
Sin embargo, la falta de un plan económico sólido genera preocupaciones sobre el futuro de las divisas financieras, lo que podría requerir una nueva devaluación del peso argentino en el corto plazo.


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