AySA, la empresa de servicios de agua y saneamiento dirigida por Malena Galmarini, ha implementado un aumento en sus tarifas que comenzó en agosto, pero que se verá reflejado en las facturas de septiembre. Este aumento forma parte del plan de reducción de subsidios acordado por el Gobierno Nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha generado preocupación debido a su impacto en las previsiones de inflación para el mes.
El aumento se basa en un esquema geográfico y de valuación inmobiliaria escalonada. Las categorías se dividen en alto, medio y bajo valor de propiedades de los usuarios.
- En zonas de alto valor, se eliminó por completo el subsidio desde el 1 de agosto de 2023.
- En zonas de valor medio, se mantendrá un subsidio del 40% hasta el 30 de septiembre, luego un 20% hasta el 30 de noviembre y se eliminará a partir del 1 de diciembre.
- En zonas de bajo valor, se conservará un subsidio del 60% hasta el 30 de septiembre, luego un 45% hasta el 30 de noviembre, un 30% hasta el 31 de enero de 2024 y finalmente un 15% a partir del 1 de febrero de 2024.
Este año, la empresa obtuvo la aprobación del Ministerio de Obras Públicas para actualizar el «Coeficiente de Ajuste Tarifario K», utilizado para facturar y cubrir los costos operativos de la compañía, que aumentaron casi un 200%. Actualmente, los usuarios contribuyen con el 31% de los costos, mientras que el 69% restante es cubierto por el Estado Nacional.
- El 47% de los usuarios residenciales de AySA verá una reducción escalonada del subsidio de agosto a diciembre.
- Un 15% mantendrá la tarifa subsidiada en un 15% a partir de febrero de 2024.
Además, la compañía ha reforzado el Programa de Tarifa Social para proteger a los usuarios más vulnerables y otorgar subsidios focalizados según su capacidad de pago, con una inversión de $8,300 millones destinada a 250,000 hogares en 2023.


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