El Senado de Argentina podría avanzar en la reforma de la Ley de Alquileres, pero también existe la posibilidad de demorar aún más su sanción final si no se llega a un acuerdo. El oficialismo busca modificar el proyecto que aprobó la Cámara de Diputados, lo que implicaría enviar la iniciativa nuevamente a esa cámara para su revisión. Paralelamente, la oposición se prepara para convocar a una sesión con el objetivo de nombrar jueces.
El debate sobre la reforma de la Ley de Alquileres continuará en el Senado en el plenario de las comisiones de Legislación General y de Presupuesto. En esta etapa, solo los senadores participarán en el debate, sin la presencia de expositores o representantes de sectores inmobiliarios o de inquilinos.
El proyecto de reforma de la Ley de Alquileres aprobado por la Cámara de Diputados establece cambios en los plazos de los contratos de alquiler, reduciéndolos de 3 a 2 años, y permite que las actualizaciones de los valores se realicen cada 4 meses en lugar de anualmente, utilizando un mecanismo acordado entre las partes que puede basarse en la inflación, el índice de salarios o la variación de precios mayoristas.
El oficialismo busca modificar este proyecto para establecer que los ajustes sean, al menos, semestrales y que se realicen solo en función de la evolución de los salarios. Sin embargo, existen diferencias dentro del Frente de Todos y con algunos aliados sobre estos cambios.
Por otro lado, la oposición en Juntos por el Cambio considera que la reforma de la Ley de Alquileres no resolverá significativamente la situación de los inquilinos, ya que los altos valores de alquiler se deben principalmente a la alta inflación. Además, creen que el debate en curso está paralizando aún más el mercado inmobiliario.
La reforma podría regresar a la Cámara de Diputados si se introducen cambios en el Senado, lo que retrasaría su sanción final. Esto genera incertidumbre sobre el resultado del proyecto, ya que en plena campaña electoral nadie puede garantizar que no se postergue su aprobación hasta después de las elecciones. La posibilidad de una nueva demora se suma a las tensiones entre el oficialismo y la oposición en el Senado.


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