El presidente Javier Milei decidió no privatizar los medios públicos de forma inmediata, optando por un modelo que busque su autofinanciamiento a través de la recaudación de otros entes estatales. Este enfoque busca solventar el déficit de medios como Télam, TV Pública y Radio Nacional utilizando las ganancias de entidades como ARSAT y ENACOM.
Aunque la privatización no figura como prioridad en la primera etapa de la reforma estatal, el Gobierno planea realizar una auditoría exhaustiva del Estado para reestructurarlo. El jefe de gabinete, Nicolás Posse, supervisa esta evaluación, solicitando informes a todos los ministros sobre la situación de sus respectivas carteras.
El objetivo es realizar recortes basados en datos concretos del Estado para definir las funciones y jerarquías, con la mira puesta en elaborar el presupuesto para el año 2024. Sin embargo, se prevé que el enfoque principal sea el equilibrio fiscal, dado que los recursos estarán limitados.
El Gobierno pretende mejorar el valor de las empresas públicas antes de privatizarlas, buscando ajustar sus cuentas. En el ámbito de la comunicación, se planea que dependan únicamente de los ingresos generados por los organismos estatales, siguiendo el ejemplo de la Televisión Digital Abierta (TDA), valorada por su influencia en el rating de los canales de aire.
En cuanto al gabinete de Milei, la secretaría de Comunicación y Conectividad está bajo el Ministerio de Infraestructura de Guillermo Ferraro. El encargado de la cartera será Ignacio Cingolani, quien trabajó previamente en el Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires. También se anunciaron titulares para ENACOM y otras secretarías relacionadas con infraestructura y obras públicas, en un ministerio que aún no ha definido por completo su planificación y ejecución.


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