El Gobierno argentino está considerando la posibilidad de actualizar el impuesto a los combustibles, que ha estado congelado desde el primer trimestre de 2021.
Esta medida, que busca mejorar los ingresos públicos, podría resultar en un aumento del 11% en el precio de la nafta y el gasoil. La decisión de suspender el impuesto se tomó para evitar aumentos constantes en los precios de los combustibles en un contexto inflacionario. Sin embargo, la última disposición oficial estableció que el congelamiento sería válido hasta el 1 de febrero de 2024. Si el Gobierno opta por no renovar esta suspensión, el componente impositivo podría reflejarse directamente en los precios, generando un incremento estimado del 11%. Este posible aumento afectaría a productos como la Nafta Súper, Nafta Infinia, Diésel y Diésel Infinia. La medida se enmarca en los esfuerzos del Gobierno por sostener su plan de ajuste fiscal en medio de la discusión sobre la Ley Ómnibus.


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