El Gobierno está preparando reuniones individuales con gobernadores aliados, pero se mantiene firme en su postura sobre las transferencias de fondos. Estas reuniones se están organizando antes de la apertura de las sesiones ordinarias y tienen como objetivo buscar acuerdos con aquellos mandatarios dispuestos al diálogo. Sin embargo, no se convocará a gobernadores críticos como Kicillof, Llaryora, Pullaro y Quintela.
El Ejecutivo considera que estos líderes provinciales se aprovecharon de la debilidad legislativa para imponer cambios en la ley y presionar con respecto a la coparticipación del impuesto PAIS. Se descarta la posibilidad de un pacto fiscal en el corto plazo y se buscará contentar a los aliados con otras medidas, como refuerzos en seguridad y negociaciones sobre la hidrovía.
La prioridad del Gobierno es reducir la inflación y profundizar los recortes y ajustes, lo que impactará directamente en las provincias. Se mantendrá la quita de subsidios al transporte, la eliminación del Fondo Compensador del Interior y del Fondo de Incentivo Docente. Se aferran al déficit cero y planean apuntalarlo con el pago de deuda.
La estrategia del ministro Francos es replicar el modelo que funcionó con el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo. En cuanto al tratamiento del Mega DNU en el Congreso, se buscará dilatar su aprobación todo lo posible. En el Senado, se hará caso omiso a los pedidos de sesión extraordinaria para tratarlo, y en Diputados, se están resolviendo diferencias sobre la conformación de la comisión Bicameral. La ministra Bullrich afirma que usarán todas las herramientas disponibles, con o sin leyes, para avanzar en sus propuestas.


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