El Gobierno argentino enfrenta obstáculos en su búsqueda de fondos frescos del FMI y la apertura del cepo cambiario se vuelve más incierta.
Aunque se esperaban USD 15.000 millones, la realidad muestra que estos recursos no están disponibles en el corto plazo. Las reuniones entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y representantes del FMI no han generado resultados concretos, y la posibilidad de un nuevo programa de financiamiento aún está en negociación. Además, se esperaba obtener fondos adicionales de otros inversores, pero su liberación depende en gran medida del aporte inicial del FMI.
A pesar de que las reservas netas del Banco Central han dejado de ser negativas y se espera un aumento significativo debido a la próxima cosecha gruesa, estas aún no son suficientes para levantar las restricciones cambiarias.
El mercado observa con escepticismo la estrategia de devaluación del 2% mensual del peso argentino, y los bonos atados al dólar han experimentado un aumento en sus precios. Mientras tanto, el tipo de cambio real se acerca a niveles de estabilización, y se espera que la economía comience a recuperarse, especialmente impulsada por el sector agropecuario. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad financiera y la apertura del cepo continúa siendo incierto.


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