El secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, atribuyó la actual falta de gas en Argentina a factores externos y decisiones de gobiernos anteriores. Durante una conferencia, Chirillo explicó que el país está experimentando el otoño más frío en 44 años, lo que ha incrementado significativamente el consumo residencial de gas. Además, mencionó que hubo situaciones excepcionales como la limitación de importación de energía de Brasil y problemas con los embalses, lo que obligó a importar gas natural licuado (GNL) a precios elevados y en plazos no previstos.
Rodríguez Chirillo criticó la gestión del gobierno anterior por reducir las importaciones de gas para este invierno y no completar las obras del gasoducto Néstor Kirchner (GPNK), lo cual debería haber estado terminado en septiembre de 2023. Sin embargo, destacó que la actual administración ha regularizado pagos y destinado recursos significativos para completar estas obras y garantizar el suministro.
La crisis también se vio agravada porque un barco de Petrobras no pudo descargar GNL en Escobar, interrumpiendo el suministro en varios puntos del país. La empresa Transportadora Gas del Norte (TGN) se declaró en estado de fuerza mayor, afectando aún más el suministro.
Además, el secretario de Energía justificó la quita gradual de subsidios a las tarifas de luz y gas, argumentando que el sistema anterior era insostenible y causaba confusión entre los montos facturados y los subsidios. Los hogares de ingresos medios y bajos, que pagaban solo una fracción del costo del suministro, verán una reducción gradual de esta asistencia estatal entre junio y noviembre de 2024.
El gobierno ha implementado medidas para minimizar el impacto de la escasez, como cortar el servicio a contratos interrumpibles y reducir al mínimo el consumo de industrias y estaciones de GNC. Estas acciones buscan asegurar que no falte gas en los hogares ni se generen cortes de electricidad.


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