El Gobierno argentino, como parte de su plan de ajuste fiscal, ha decidido suspender más del 70% de las obras públicas que estaban en ejecución bajo su órbita. Esta medida fue confirmada por el secretario de Obras Públicas, Luis Giovine, durante una convención de la Cámara de la Construcción. Según un documento al que tuvo acceso TN, de las 2731 obras públicas bajo su responsabilidad, se discontinuarán 2008 proyectos. Estos incluyen 924 pertenecientes al programa «Argentina Hace» y otras 170 consideradas de baja prioridad.
Además, se reprogramarán 347 obras sin una fecha específica de reinicio. De las restantes, 914 serán transferidas a las provincias mediante convenios gestionados por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, con varios gobernadores provinciales. Este proceso de transferencia ya ha comenzado con acuerdos firmados recientemente con provincias como Santa Fe, San Juan y San Luis, entre otras.
Este ajuste busca centrar los recursos del Gobierno en obras de infraestructura de mayor escala que promuevan el desarrollo nacional, mientras se descentralizan las responsabilidades de obras menores a los gobiernos locales. En el mismo evento, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó la necesidad de que las obras de Nación sean estratégicas para el desarrollo y criticó la burocracia asociada a las obras menores.

Por otro lado, las empresas constructoras están enfrentando una situación financiera difícil, ya que reclaman al Gobierno una deuda acumulada de aproximadamente $400.000 millones por obras realizadas durante el último año y que aún no han sido pagadas. Este monto representa un alto porcentaje de las obras adeudadas, siendo la mitad correspondiente a proyectos ejecutados en los últimos tres meses antes del ajuste.


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