Finalmente, Javier Milei ha logrado un éxito político significativo. Con la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal, el presidente tiene ahora las herramientas necesarias para avanzar con su proyecto libertario y enfrentar los enormes desafíos económicos, financieros y sociales del país. Esta ley, que para el Congreso es una normativa, representa para Milei la base para refundar la Argentina.
Durante casi siete meses de gobierno, Milei demostró flexibilidad e inteligencia política, especialmente con el nombramiento de Guillermo Francos como jefe de Gabinete. Este movimiento marcó un alejamiento del enfoque inicial y dogmático de Federico Sturzenegger. La sanción de la Ley Bases permite al presidente avanzar en la desregulación de la economía, ejecutar numerosas privatizaciones, reformar el Estado y mejorar la recaudación fiscal a través de la reversión de Ganancias, la moratoria impositiva y el blanqueo de capitales. Estos mecanismos incrementarán los ingresos estatales y beneficiarán a las provincias mediante la coparticipación.
A pesar de las críticas y la oposición, Milei mantiene un apoyo popular superior al 50%, según diversas encuestas, y no enfrenta adversarios políticos de peso. Sin embargo, la tarea que tiene por delante es compleja. Aunque ha logrado reducir la inflación, aún no ha conseguido sacar al país de la recesión. Los índices de caída en la producción, las ventas, la inversión y el empleo siguen siendo preocupantes. Además, el mercado de consumo está deprimido, los salarios están atrasados y la pobreza es alta. Aunque Milei heredó muchos de estos problemas, después de seis meses de gestión, la expectativa de resultados positivos aumenta.
Por otro lado, el presidente debe renegociar con el FMI un nuevo programa económico. Esto implica alcanzar un acuerdo sobre el momento adecuado para eliminar el cepo cambiario, controlar el ritmo de la devaluación sin afectar los precios, incrementar las reservas y crear un entorno económico favorable para atraer inversiones. Con la aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), Milei ya ha comenzado a cimentar el marco jurídico necesario.
En este contexto, la oposición está fragmentada. El PRO busca redefinir su identidad, la UCR está dividida, la Coalición Cívica se ha separado en Hacemos Coalición Federal y el kirchnerismo se encuentra en una búsqueda interna de liderazgo. Esta fragmentación ofrece una ventaja política para Milei, pero también subraya la necesidad de mostrar resultados concretos y sostenibles en su gestión económica y social.


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