Los gremios docentes y no docentes de las universidades públicas de Argentina han iniciado un paro en rechazo al veto del presidente Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario. La medida, que se llevará a cabo sin asistencia a los lugares de trabajo, se ha decidido en conjunto por la mesa nacional que incluye autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), sindicatos, agrupaciones estudiantiles y centros de estudiantes. Todos los edificios universitarios permanecerán cerrados durante el paro.
El movimiento de protesta se produce en un contexto de creciente descontento por parte de los trabajadores universitarios, quienes han comenzado a llevar a cabo tomas de facultades, rectorados y colegios preuniversitarios. Además, para la próxima semana, están programadas “actividades de visibilización”, que incluyen clases públicas, vigilias y cortes de calles y rutas.
La Conadu Histórica ha manifestado que el objetivo del paro es defender la Universidad Pública, así como reclamar por la recomposición salarial y un mayor presupuesto universitario. El secretario general de la federación, Carlos De Feo, ha declarado que la falta de diálogo con el Gobierno es un problema grave que afecta el pacto democrático en el país. Según el CIN, un 70% de los salarios de docentes y no docentes están por debajo de la línea de pobreza.
En respuesta a la situación, la Federación Universitaria Argentina (FUA) ha convocado a un paro de 48 horas para los próximos lunes y martes, en el que se planea realizar una clase pública en el Congreso de la Nación y en todas las universidades adheridas al paro. Este conflicto educativo se complica con la decisión de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) de auditar 26 universidades públicas, en un esfuerzo por revisar las finanzas de estas instituciones, siguiendo un dictamen del Gobierno que habilita dicha revisión.


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