El Gobierno argentino avanza en la privatización de los trenes de pasajeros tras anunciar la concesión del Sistema Ferroviario de Cargas. En este contexto, el secretario de Transporte, Franco Mogetta, aseguró que se está diseñando el traslado de las líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a manos privadas. La administración busca asegurar que «todo lo que pueda estar en manos del privado esté en manos del privado».
Mogetta aclaró que este proceso será diferente al de los años 90, evitando el modelo de cuentas de explotación que existía en trenes como el Urquiza y el Belgrano Norte. Según explicó, en el modelo anterior, las empresas terminaban transfiriendo al Estado el costo de la operación, lo que desincentivaba el transporte de más pasajeros. En cambio, se busca un nuevo sistema donde la administración y el mantenimiento de la infraestructura estén en manos privadas, pero la propiedad permanecerá bajo control del Estado. Esta estrategia tiene como objetivo prevenir monopolios y prácticas anticompetitivas.
Diego Chaher, titular de la Unidad Temporaria de Transformación de las Empresas Públicas, añadió que se evitará que una sola empresa administre tanto la infraestructura como la operación de los trenes, dividiendo las unidades de negocio en distintas concesiones. Mogetta también reveló que hay un gran interés de diversas empresas del sector del transporte en participar en este proceso, destacando la intención de incorporar tanto actores conocidos como nuevas empresas para fomentar la competencia.
El Gobierno planea licitar próximamente las cinco líneas que actualmente opera la empresa estatal y volver a licitar las dos que ya están concesionadas, todo en un esfuerzo por mejorar el sistema ferroviario y aumentar la eficiencia en el transporte de pasajeros.


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