El Gobierno argentino lanzó duras críticas al paro de transporte realizado el 30 de octubre, impulsado por varios sindicatos. El presidente Javier Milei se expresó en redes sociales, compartiendo un comentario que calificaba a los sindicalistas como «chorros» y señalando a figuras como Pablo Biró, Pablo Moyano, Omar Maturano y Néstor Segovia como responsables de “boicotear” a los trabajadores honestos.
El secretario de Transporte, Franco Mogetta, también se pronunció, calificando la huelga como un «boicot político» por parte de dirigentes que actúan en función de sus propios intereses. Afirmó que no había justificación para la medida de fuerza, describiendo a los sindicalistas como «jinetes del atraso» y sugiriendo que no existía un reclamo concreto detrás de la protesta. Según Mogetta, estos dirigentes están tratando de crear problemas tanto para el Gobierno como para los trabajadores.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, intervino en la discusión, destacando que la gente solo deja de trabajar si se lo impiden. Agregó que mientras el país avanza, los sindicalistas «retroceden», enfatizando el contraste entre el progreso del Gobierno y las acciones de los sindicatos.


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