Las elecciones presidenciales de 2024 en Estados Unidos, disputadas entre el exmandatario Donald Trump y la vicepresidenta Kamala Harris, se han caracterizado por una polarización extrema y una intensa rivalidad. Con cerca de 240 millones de votantes habilitados, la contienda se centra en temas cruciales como la economía, la inmigración y los derechos de las mujeres.
Trump, quien votará el martes, se apoya en la percepción de que la administración Biden ha fracasado en términos económicos, mientras que Harris, quien ya ha votado por correo, se destaca por su defensa de los derechos reproductivos y su enfoque en la seguridad social. La elección no solo refleja una lucha ideológica, sino también un enfrentamiento entre dos personalidades marcadamente diferentes. Harris busca capitalizar el apoyo femenino y de los progresistas, mientras que Trump intenta atraer a votantes insatisfechos con el status quo, incluidos algunos de los que tradicionalmente votan demócrata, especialmente entre las comunidades afroamericanas.
La campaña de Trump incluye propuestas de deportación masiva y un discurso que vincula la inmigración con problemas económicos, lo que resuena en sectores que anteriormente no lo apoyaban. En Florida, por ejemplo, el apoyo de inmigrantes de origen cubano y venezolano a Trump se presenta como una paradoja, ya que muchos de ellos huyeron de regímenes autoritarios y ahora apoyan políticas restrictivas hacia nuevos inmigrantes.
En cuanto a la brecha de género, se espera que las mujeres voten mayoritariamente por Harris, mientras que los hombres tienden a respaldar a Trump, lo que refleja una clara división en la percepción de ambos candidatos. El clima de incertidumbre prevalece, con un enfoque en cómo se desarrollarán los resultados en estados clave como Iowa, donde los pronósticos no son tan predecibles como se pensaba.
Finalmente, se destaca el fenómeno del voto «vergonzante», donde muchos votantes de Trump prefieren no revelar públicamente su preferencia, lo que añade un nivel de complejidad a la medición de su verdadero apoyo. La jornada electoral se anticipa como un momento decisivo que podría marcar un cambio significativo en la dirección del país.


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