Cristina Kirchner fue proclamada como presidenta del Partido Justicialista (PJ) tras la validación judicial de la jueza María Servini, quien solo autorizó la lista Primero la Patria, liderada por la ex mandataria. La asunción, oficializada en la sede del PJ, representa un nuevo liderazgo en el partido y marca a Cristina como la segunda mujer en dirigir el peronismo, con el objetivo de renovar la estructura y fortalecer la fuerza de cara a las elecciones de 2025. Este nombramiento surge en un contexto de desafíos internos y divisiones generadas por la derrota electoral de 2023.
Simultáneamente, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, intentó frenar la proclamación de Cristina, pero su solicitud fue desestimada. En respuesta, lanzó una corriente alternativa llamada Federales, que aboga por un peronismo inclusivo y transformador, más allá de las estructuras políticas convencionales. Esta corriente criticó la falta de apertura en el proceso interno, argumentando que contaban con los avales necesarios para competir y que se necesita una mayor participación de los afiliados para fortalecer al PJ. En su comunicado, Federales cuestionó la gestión de Cristina, señalando que la reconstrucción del partido no se logrará únicamente con consignas, sino con prácticas concretas y una base ampliada.
Federales, respaldada por dirigentes cercanos al ex presidente Alberto Fernández, también defendió su gestión y apuntó contra la administración de Javier Milei, a la que atribuyen una “degradación social” que afecta al país. En contraste con el liderazgo de Cristina, esta nueva corriente busca representar un peronismo inclusivo y federal, que se aleje de liderazgos centralizados y promueva una transformación social amplia.


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