El régimen chavista rechaza acusaciones de intimidación en la sede diplomática argentina

El régimen de Nicolás Maduro rechazó las acusaciones del presidente argentino Javier Milei sobre hostigamiento a la embajada argentina en Caracas, donde se encuentran refugiados seis dirigentes opositores al chavismo, incluyendo a Magalli Meda, jefa de campaña de María Corina Machado. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, negó las denuncias de actos intimidatorios y calificó a Milei como un «fascista». Durante una conferencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Cabello declaró no entender de qué se lo acusa y respondió con ironía ante las quejas por cortes de electricidad en la delegación diplomática, sugiriendo que “paguen la luz”.

La Cancillería argentina denunció un despliegue armado, cierre de calles y maniobras que afectan la seguridad de su embajada, exigiendo salvoconductos para los refugiados. Estos incidentes se producen en un contexto de creciente tensión entre ambos gobiernos, alimentada por la clandestinidad de Machado, acusada de «terrorismo» por el régimen tras denunciar fraude en las elecciones de julio. Mientras Maduro asegura haber sido reelecto, la oposición sostiene que el verdadero ganador fue Edmundo González Urrutia, actualmente exiliado en España.

El asilo de los colaboradores de Machado representa un punto crítico en las relaciones bilaterales. Brasil, que inicialmente reconoció la protección de la sede argentina en Caracas con permiso del régimen, vio esta decisión revocada por Maduro en septiembre. Sin embargo, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se comprometió a continuar apoyando a Argentina en un escenario de disputas diplomáticas, donde tampoco reconoce la legitimidad de la reelección de Maduro.

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