Sueldos congelados en el Ejecutivo: Senadores y funcionarios presionan por aumentos

El presidente argentino Javier Milei ha decidido mantener congelados los salarios de ministros y funcionarios de alto rango, una medida que rige desde diciembre de 2023 y que seguirá vigente a pesar del malestar en sectores del oficialismo y el impacto del impuesto a las Ganancias, reintroducido en julio. La medida se toma en un contexto de tensiones internas con la vicepresidenta del Senado, Victoria Villarruel, y una serie de reclamos por parte de funcionarios que perciben que sus salarios han perdido poder adquisitivo debido a la inflación y a la falta de actualizaciones salariales.

Los pedidos de aumento salarial de altos funcionarios, incluyendo subsecretarios, secretarios y ministros, no han sido aceptados por el presidente. Estos funcionarios han visto una caída significativa en su poder adquisitivo y en algunos casos ganan menos que sus subordinados debido a una derogación de un decreto de 2010 que vinculaba los aumentos salariales de los subsecretarios a los de los directores. Actualmente, coordinadores y directores pueden ganar más que algunos de sus superiores gracias a antigüedad y estudios de posgrado.

A pesar de que la Casa Rosada ha reducido el tamaño del Estado cerrando ministerios y secretarías, ha incrementado los cargos de directores y coordinadores. El decreto 235/2024 establece que los salarios de altos funcionarios se mantendrán al nivel del 31 de diciembre de 2023 y desvincula su escala salarial del resto de los empleados estatales.

La negativa de Milei a ajustar los salarios se centra en una imagen de austeridad y en evitar ser percibido como parte de «la casta política», un término utilizado por el presidente para referirse a privilegios y excesos en la clase política. Según encuestas recientes, el 57% de la población lo ve como parte de la casta o en camino de serlo. La Casa Rosada insiste en que la política debe hacer esfuerzos antes que la ciudadanía trabajadora, y Milei ha renunciado a su jubilación de privilegio.

La situación se agrava con el inminente fin del congelamiento de las dietas de los senadores el 31 de diciembre, lo que ha provocado tensiones con Villarruel. Ella busca alternativas para extender el congelamiento, enfrentándose a resistencias internas. Además, persiste un debate sobre los beneficios extras y dietas de los senadores, que algunos consideran desproporcionadas y en contradicción con el discurso anti-casta de Milei.

En resumen, el congelamiento salarial y la intransigencia de Milei reflejan un enfoque de control del gasto público que causa tensiones internas, problemas de gestión por funcionarios que buscan trabajos complementarios y un discurso que sigue apuntando contra los privilegios en el poder político.

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