El Gobierno argentino anunció una reducción temporal del 20% en las retenciones a las exportaciones de los principales cultivos, así como la eliminación total para las economías regionales, con el objetivo de aliviar al sector agropecuario afectado por la baja de los precios internacionales y las condiciones climáticas adversas. La medida regirá desde el lunes hasta fines de junio de 2025 y se espera que implique una pérdida fiscal de US$800 millones, según estimaciones del Ministerio de Economía.
A pesar de esta reducción de ingresos, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que no se comprometerá el superávit fiscal, ya que se compensará con el excedente alcanzado o mediante recortes en otras áreas del gasto público. Caputo enfatizó que “el equilibrio fiscal no se negocia” y que la medida busca fortalecer el ingreso de dólares al país.
Principales modificaciones en las retenciones:
- Soja (poroto): baja del 33% al 26%.
- Derivados de soja (aceite y harina): reducción del 31% al 24,5%.
- Trigo, cebada, sorgo y maíz: del 12% al 9,5%.
- Girasol: del 7% al 5,5%.
En tanto, la eliminación de las retenciones beneficia a diversas economías regionales, como el azúcar, el algodón, el cuero bovino, bebidas, lana, tabaco, productos forestoindustriales, arroz, maní, chocolates y otros, que en 2024 generaron más de US$1100 millones en exportaciones, según datos del Ministerio de Economía.
Durante la conferencia de prensa, Caputo explicó que, aunque le gustaría eliminar permanentemente las retenciones, el país aún no cuenta con el superávit necesario de US$8000 millones para hacerlo. Afirmó que la rebaja es una “muestra de solidaridad con el campo” y un reconocimiento a su importancia para la economía nacional.
Por su parte, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, destacó que la clave de esta medida radica en la reducción del gasto público, que permite bajar impuestos sin comprometer el equilibrio fiscal. Señaló que sin la política de ajuste aplicada previamente, esta medida no hubiera sido posible.
El Gobierno confía en que esta decisión incentive el ingreso de divisas y brinde un alivio financiero al sector agrícola, mientras mantiene su compromiso de sostenibilidad fiscal.


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