El Gobierno nacional contará con una herramienta clave para alcanzar la exigente meta de acumulación de reservas netas impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI): podrá computar parte del préstamo “repo” que el Banco Central (BCRA) ampliará en las próximas semanas con un grupo de bancos internacionales por USD 2.000 millones. Este mecanismo, contemplado en una cláusula del nuevo acuerdo con el organismo multilateral, permitirá al Ejecutivo mostrar avances en el cumplimiento de los compromisos pactados sin depender exclusivamente del ingreso genuino de divisas por exportaciones.
Según el entendimiento técnico entre el equipo económico argentino y el staff del FMI, los desembolsos del propio Fondo no pueden incluirse en la contabilidad de reservas netas. Sin embargo, se habilitó un margen para que una porción del endeudamiento externo bruto, como el “repo” bancario, sea contabilizado. De los USD 2.000 millones que se esperan ingresar, solo USD 500 millones podrán computarse para cumplir con la meta, ya que el acuerdo establece un umbral mínimo de USD 1.500 millones antes de habilitar esta posibilidad.
La primera revisión técnica del FMI será en junio, y para entonces el BCRA deberá haber acumulado USD 4.500 millones en reservas netas, según estimaciones privadas. Esto se desprende del objetivo de reducir el déficit de reservas a -USD 500 millones en comparación con el cierre de 2024, que terminó con un stock de -USD 2.400 millones. Al 11 de abril, las estimaciones indicaban que el BCRA tenía reservas netas por -USD 7.400 millones, lo que marca un camino arduo para las próximas semanas.
Consultoras como PxQ y Adcap coinciden en que, incluso considerando los USD 500 millones del “repo”, el Gobierno deberá generar compras por al menos USD 4.000 millones para cumplir con el objetivo. Según Adcap, si la meta se alcanza, el FMI podría habilitar un nuevo desembolso de USD 2.000 millones, reforzando así el respaldo financiero del programa.
Paralelamente, el Ministerio de Economía y el BCRA avanzarán en los próximos días con la operación de recompra de Letras Intransferibles del Tesoro, emitidas en los últimos 20 años y actualmente en poder del BCRA. Esta operación será financiada con parte de los USD 12.000 millones girados por el FMI la semana pasada. Aunque estas letras no pueden negociarse en el mercado secundario y devengan intereses muy bajos, representan una carga contable importante para el balance del Central.
El Gobierno calcula que podrá cancelar letras con un valor nominal mucho mayor al monto que utilizará para recomprarlas, lo que le permitirá mostrar una reducción en el stock de deuda bruta total. Sin embargo, a nivel de deuda exigible, el pasivo aumentará a medida que crezca la exposición directa con el Fondo Monetario.
De este modo, la administración de Javier Milei se apoya en nuevas herramientas financieras para mostrar avances en la estabilización económica, mientras busca recuperar la confianza de los mercados y cumplir con los compromisos asumidos con el FMI en el marco de un programa que exige resultados concretos a corto plazo.


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