Derrotas en Salta y Jujuy profundizan la crisis del peronismo y reavivan las críticas contra Cristina Kirchner

El peronismo sufrió este domingo uno de sus reveses electorales más contundentes de la última década, al quedar relegado en las cuatro provincias donde se celebraron comicios. Las derrotas más dolorosas se registraron en Salta y Jujuy, donde el partido quedó en un lejano tercer puesto, y encendieron cuestionamientos internos hacia Cristina Kirchner, presidenta del Partido Justicialista (PJ), por su rol en la intervención del partido en esas provincias.

La jornada, que representó el primer test electoral de 2025, mostró a un peronismo debilitado y sin rumbo claro, en contraste con un oficialismo fortalecido y con un Javier Milei en ascenso, decidido a plebiscitar su gestión. El resultado más favorable para el PJ lo obtuvo el chaqueño Jorge Capitanich, quien, sin embargo, quedó más de 10 puntos por debajo de la alianza local entre el oficialismo y La Libertad Avanza (LLA).

En San Luis, el peronismo logró ser la segunda fuerza más votada, aunque la diferencia frente al gobernador Claudio Poggi superó los 20 puntos. En Salta y Jujuy, el oficialismo local y LLA se repartieron los primeros puestos, relegando al PJ a una posición marginal. El retroceso general del espacio generó preocupación en la cúpula partidaria y reavivó el debate sobre el liderazgo de Cristina Kirchner, especialmente en distritos donde impuso candidaturas sin elecciones internas.

El costo de las intervenciones “a dedo”

En el PJ provincial apuntan directamente a la expresidenta por la estrategia electoral adoptada en Salta y Jujuy. Denuncian que la falta de elecciones internas (PASO) y el armado de listas “a dedo” por parte de los interventores designados desde Buenos Aires provocaron la fuga de dirigentes hacia los oficialismos provinciales y la pérdida de competitividad del espacio.

En Salta, el oficialismo de Gustavo Sáenz —aliado de Sergio Massa y, por ende, de Milei— se impuso ampliamente, quedándose con 11 de las 12 bancas de senadores y 20 de las 30 de diputados. LLA arrasó en la capital salteña, mientras que el kirchnerismo no logró conquistar ninguna banca. Los interventores en la provincia, Sergio Berni y la diputada María Luz Alonso, fueron los responsables de definir las candidaturas, en un contexto de éxodo peronista. “Que se den cuenta de que a los salteños no nos dicen lo que tenemos que hacer desde Buenos Aires”, lanzó Sáenz, marcando distancia del kirchnerismo.

En Jujuy, la historia fue similar. El peronismo también quedó en tercer lugar, con casi 30 puntos de diferencia respecto del oficialismo que encabezan Carlos Sadir y Gerardo Morales. El segundo puesto fue para LLA. Las listas fueron definidas por los interventores del PJ nacional, y el partido se presentó dividido, con una facción kirchnerista y otra disidente, lo que debilitó aún más su posición.

Avance libertario y dudas en el PJ

Desde la otra vereda, Karina Milei, principal estratega de LLA, celebró los resultados y proyecta consolidar el avance en las próximas fechas electorales. En la Casa Rosada ya hacen cuentas de cara a 2027, convencidos de que, pese al ajuste económico, Milei mantiene intacto su capital político.

Para el peronismo, en cambio, la situación es crítica. La derrota presidencial de 2023, la pérdida de gobernaciones clave y la imposibilidad de articular una estrategia sólida marcaron un retroceso sostenido del espacio. “Si no pegamos un volantazo, nos vamos a estrellar”, advirtió un dirigente del interior, reflejando el creciente malestar interno.

La conducción de Cristina Kirchner al frente del PJ también empieza a ser discutida. Su llegada al cargo se produjo tras una disputa judicial con el gobernador riojano Ricardo Quintela, y varios sectores cuestionan su capacidad para reconstruir el partido. En contraste, figuras como Capitanich y Rodríguez Saá, que mantuvieron el control local de sus armados, evitaron ser blanco de críticas internas.

La interna del kirchnerismo y el futuro inmediato

En medio de este escenario, algunos referentes intentan suavizar el impacto de las derrotas. En Chaco, por ejemplo, destacan que el oficialismo no logró aumentar el caudal de votos de 2023, lo que interpretan como un signo de polarización entre peronismo y antiperonismo más que una victoria rotunda.

En San Luis, en cambio, la ausencia de listas libertarias allanó el camino para el arrollador triunfo de Poggi, que superó por 33 puntos al Frente Justicialista de Alberto Rodríguez Saá en la categoría senadores, y por 18 puntos en diputados provinciales.

El kirchnerismo espera ahora con ansias la elección legislativa en la Ciudad de Buenos Aires, donde confía en que Leandro Santoro pueda quedarse con el primer lugar. Sin embargo, otro tropiezo podría confirmar que 2025 será un año negro para el PJ si no se reconfigura su estrategia política y se resuelve la crisis interna que lo atraviesa.

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