Las universidades argentinas caen en el ranking CWUR por el ajuste en ciencia y tecnología

Las universidades públicas argentinas siguen perdiendo terreno a nivel internacional. Según el último ranking del Center for World University Rankings (CWUR), solo siete instituciones nacionales lograron ubicarse entre las 2.000 mejores del mundo, una cifra que sigue en descenso frente a ediciones anteriores.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) ocupa el puesto 409 –el mejor del país y el quinto en América Latina–, pero cayó 19 posiciones respecto de 2024. Las demás casas de estudio también retrocedieron, con la excepción de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que escaló más de 150 lugares.

El CWUR, con sede en Emiratos Árabes Unidos, mide el desempeño de más de 21.000 universidades según cuatro criterios: calidad educativa (25%), empleabilidad (25%), calidad del cuerpo docente (10%) e investigación (40%). Este último indicador –el más importante del índice– es precisamente el punto más crítico para las universidades argentinas. El organismo advirtió que todas las instituciones nacionales sufrieron caídas en investigación debido a la falta de recursos, lo que las deja en desventaja frente a universidades extranjeras con presupuestos más robustos.

En la región, la UBA fue superada por cinco universidades latinoamericanas, incluyendo a São Paulo (118), la UNAM (282), y la Universidad de Campinas (369). De hecho, seis de las diez mejores de América Latina están en Brasil, un país que mantiene una política sostenida de inversión en educación y ciencia.

La edición 2025 del ranking refleja también una tendencia global: por primera vez, China supera a Estados Unidos en cantidad de universidades dentro del top 2.000. Sin embargo, el podio mundial sigue liderado por tres instituciones estadounidenses –Harvard, MIT y Stanford–, mientras que Cambridge y Oxford completan el top 5.

Un declive estructural

“El declive de las universidades argentinas se debe al bajo rendimiento en investigación y al escaso apoyo financiero del Estado. Sin una financiación sólida y una estrategia clara, Argentina quedará aún más rezagada en el panorama académico mundial”, alertó Nadim Mahassen, presidente del CWUR.

Esta situación se da en un contexto crítico para la educación superior y la ciencia. Las universidades públicas, que representan el 70% de la producción científica del país, enfrentan desde 2024 un fuerte ajuste presupuestario. Luego del veto presidencial a la ley de financiamiento universitario del año pasado, el sistema impulsa ahora un nuevo proyecto en el Congreso, aunque el Gobierno ya anticipó su rechazo.

La semana pasada, miles de científicos, becarios e investigadores del Conicet protestaron en el Polo Científico de Palermo contra el desfinanciamiento. Denuncian salarios por debajo de la línea de pobreza, cancelación de subsidios y paralización de programas clave. Desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) califican la situación como un “cientificidio” y advierten sobre la “parálisis total” de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.

«Sin capacidad de acción»

Pablo Evelson, decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, explicó a Infobae que la interrupción de los programas nacionales dejó a las universidades “sin capacidad de acción”. Se cancelaron los contratos con las grandes editoriales científicas, eliminando el acceso a publicaciones internacionales, y se suspendieron subsidios ya aprobados, ingresos al Conicet y programas de cooperación internacional. También se cerraron iniciativas como el programa Raíces, que permitía repatriar científicos argentinos.

“La pérdida salarial ronda entre el 30% y el 40% para los investigadores. Muchos están bajo la línea de pobreza. Formamos profesionales durante más de una década y ahora los estamos perdiendo”, advirtió Evelson. “Esto va a contramano de las políticas de cualquier país desarrollado”.

Reclamos urgentes

Desde el CIN denuncian que el sistema científico atraviesa una “crisis sin precedentes”. Estiman que, si no se revierte el rumbo, la inversión en ciencia representará apenas el 0,15% del PBI, “el nivel más bajo de la historia argentina”. Las universidades exigen restablecer el diálogo con el Gobierno y delinear un plan integral que garantice el financiamiento, la estabilidad institucional y la continuidad de la producción científica.

En un escenario global donde la investigación es clave para el desarrollo, Argentina parece alejarse cada vez más de los estándares internacionales. Mientras otras naciones apuestan a la ciencia como motor de crecimiento, el país se enfrenta al riesgo de quedar definitivamente rezagado.

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