El Gobierno pisa el freno a los tarifazos antes de las elecciones buscando evitar sobresaltos

En un año marcado por las elecciones, el Gobierno ha optado por mantener el aumento de las tarifas de los servicios públicos, como la electricidad, el gas y el agua, en línea con la inflación para evitar un nuevo golpe al bolsillo de los ciudadanos. Esta estrategia se da luego de que en 2024 las tarifas experimentaran un incremento de más del 500%.

Según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, la canasta de servicios públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) subió un 35% en agosto respecto al año anterior, cifra que se mantiene por debajo de la inflación interanual, que alcanzó el 36,6% en julio. A pesar de los aumentos, el gasto total de un hogar promedio en el AMBA, que ascendió a $188.194 en agosto, se redujo un 2,7% con respecto a julio, principalmente debido al fin de la temporada de invierno, que disminuyó la demanda de energía y gas.

El informe también destaca que los subsidios económicos en energía, agua y transporte se redujeron en un 57% en términos reales en el último año. Los subsidios a la energía, que representan el 67% del total, cayeron un 63%. A pesar de estas reducciones, los usuarios del AMBA siguen pagando en promedio solo la mitad del costo real de los servicios, con el Estado cubriendo la otra parte.

El viceministro de Economía, Daniel González, confirmó que la intención del Gobierno es que la evolución de las tarifas no se aleje de la inflación, ya que el objetivo es evitar un «shock tarifario» que pudiera impactar negativamente en el poder adquisitivo de los ciudadanos en este período electoral.

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