La estrategia del Gobierno de mantener tasas de interés en pesos en niveles récord continuará al menos hasta las elecciones de octubre. Según analistas, la medida busca sostener el atractivo del carry trade y frenar la presión cambiaria, aunque el costo financiero se vuelve cada vez más difícil de sostener.
En la última licitación de deuda, el Tesoro convalidó una tasa anual cercana al 70% para letras a un mes, más del triple de la inflación proyectada para los próximos 12 meses (21,1% según el BCRA). El ministro de Economía, Luis Caputo, considera que los altos retornos en pesos permiten ganar tiempo en el frente cambiario, aunque las consecuencias fiscales generan preocupación.
“El Gobierno está jugando fuerte hasta las elecciones. Después debería verse un esquema más razonable”, advirtió Gustavo Araujo, de Criteria. En la misma línea, desde Outlier señalaron que la presión monetaria podría comprometer la actividad económica y el sistema financiero, afectando tanto la recaudación como el gasto por intereses.
El costo de renovar deuda en estas condiciones crece. Nicolás Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, estimó que las tasas reales ya superan el 15% y podrían sumar medio punto adicional al déficit fiscal si se sostienen en el tiempo.
Aunque hasta junio el Tesoro exhibía superávit, en julio se cortó esa racha por el pago de bonos en dólares. A su vez, la consultora Equilibra advirtió que, si se contabilizan los intereses de las letras capitalizables que no figuran en el resultado oficial, el déficit financiero acumulado en 2025 llegaría al 1,6% del PBI.
En ese marco, los analistas coinciden: el Gobierno podrá mantener este nivel de tasas solo hasta el test electoral. Más allá de octubre, extender la estrategia podría agravar la fragilidad fiscal y la sostenibilidad de la deuda en pesos.


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