El ecosistema financiero argentino atraviesa una transformación acelerada: las fintech ya no buscan solo competir con los bancos, sino convertirse en uno de ellos. El caso más reciente es el de Cocos, que adquirió Banco Voii en una operación valuada en u$s20 millones, siguiendo el camino iniciado por Ualá con Wilobank en 2022.
La jugada permite a las fintech superar limitaciones regulatorias, ofrecer préstamos con mayor flexibilidad y expandirse a nuevas verticales de negocio. «No es una reacción a la competencia, sino parte de una estrategia de crecimiento sostenible», sostuvo Nicolás Mindlin, presidente de Cocos.
Desafíos de la bancarización fintech
Convertirse en banco implica más que un cambio legal. Según el especialista Ignacio Carballo, el negocio financiero cambia radicalmente cuando la fintech puede operar con los saldos de sus clientes: “Lo que antes se hacía con capital propio, hoy se hace con fondos de los usuarios, lo que vuelve al negocio más rentable”.
Por su parte, Jorge Larravide advirtió que el desafío es adaptar la cultura organizacional y los procesos internos, integrando productos tradicionales y digitales sin perder agilidad ni control de riesgos. La IA, la tokenización y la digitalización aparecen como aliados estratégicos para automatizar procesos y abrir nuevas oportunidades en el sistema.
El usuario en el centro
Más allá de la infraestructura, la verdadera prueba está en la experiencia del cliente. Los especialistas coinciden en que el éxito dependerá de ofrecer servicios personalizados, modulares e integrados, capaces de ajustarse a los hábitos cotidianos.
“Los usuarios valoran la velocidad y la autonomía, pero la confianza sigue siendo determinante”, señaló Tomás Fulop, experto en innovación financiera.
La era de las superapps
El modelo de superapp financiera, que combina servicios financieros y no financieros en un mismo ecosistema, avanza en la región. Aunque aún lejos de los niveles de integración de WeChat o Alipay, la estrategia busca que los usuarios resuelvan desde un solo lugar compras online, delivery, transporte o pagos sociales, incrementando su dependencia de la plataforma.
El futuro de estas compañías dependerá de su capacidad para equilibrar la agilidad fintech con la solidez bancaria. Como resume Larravide: “El éxito estará en quién logre ofrecer soluciones integradas, confiables y relevantes para el día a día del usuario”.


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