La derrota electoral en la provincia de Buenos Aires profundizó las tensiones internas en el PRO y reavivó el debate sobre la conveniencia de la alianza con La Libertad Avanza (LLA).
El malestar se hizo visible cuando la vicegobernadora de Santa Fe, Gisela Scaglia, propuso en un grupo de dirigentes provinciales repensar el rol del partido después de las elecciones nacionales de noviembre, alejándose del oficialismo. Desde el entorno de Mauricio Macri incluso hablaron de que el PRO fue “estafado”.
Entre las autocríticas, referentes admitieron fallas en el armado, en la fiscalización y en la falta de “épica” en la campaña. En el balance, el PRO retuvo 7 de las 12 bancas en juego en territorio bonaerense, aunque perdió identidad al compartir boleta con el oficialismo libertario.
Mientras algunos sectores piden comenzar a construir una alternativa a Milei con la mirada puesta en 2027, otros defienden la alianza para evitar un regreso del kirchnerismo. En este contexto, la Casa Rosada convocó a una Mesa Bonaerense con Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro, bajo la conducción de Karina Milei.
Mauricio Macri se mantiene en silencio y molesto con el presidente, sin señales de acercamiento. Patricia Bullrich reclamó un mayor protagonismo del exmandatario en la sociedad con LLA, aunque en su entorno descartan que ocurra.
La interna amarilla sigue abierta mientras se acerca el desafío electoral de octubre, con la incógnita sobre el futuro del vínculo PRO–LLA y el liderazgo de Macri en el tablero opositor.


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