Tras meses de tensión con el sector financiero, el Banco Central (BCRA) inició un proceso de flexibilización regulatoria que busca aliviar a los bancos y propiciar una baja en las tasas de interés de los préstamos, en un intento por reactivar el crédito en pesos.
La medida llega luego de la etapa de mayor volatilidad cambiaria y monetaria, marcada por el fin de las Letras fiscales de Liquidez (Lefi), mayores exigencias de encajes, límites sobre la posición en dólares y presión para financiar al Tesoro.
Uno de los puntos más resistidos por las entidades fue el cambio en el cálculo de encajes: en agosto, el BCRA dispuso que el cumplimiento ya no se mida de forma mensual, sino diaria, acompañado de multas más severas. Ante las quejas, el organismo que preside Santiago Bausili analiza alivios, como pasar a un esquema cada tres días, lo que daría mayor flexibilidad en la administración de liquidez.
En paralelo, el BCRA emitió la comunicación “A” 8325, que exceptúa del cómputo de la posición cambiaria vendida a aquellas líneas de financiamiento de largo plazo obtenidas en el exterior —de bancos multilaterales, agencias oficiales u organismos financieros— siempre que se destinen a otorgar préstamos en pesos con cobertura cambiaria mediante futuros.
Con esta decisión, los bancos podrán endeudarse en dólares a tasas más bajas y canalizar esos recursos al crédito local, sin riesgo de incumplir las normas cambiarias. El Gobierno espera que estas señales permitan abaratar los préstamos y reactivar el financiamiento en un contexto de crédito deprimido y tasas elevadas.


Deja un comentario