Los muertos ascienden a 136, el gobernador de Río de Janeiro afirmo “las únicas víctimas fueron policías”

La violencia volvió a sacudir a la ciudad carioca luego de un operativo policial ordenado por el gobernador Claudio Castro, que dejó un saldo de 136 muertos, 54 desaparecidos y 287 detenidos en una favela de la capital del estado.

Pese a la magnitud de la tragedia, Castro calificó la acción como un “éxito” y aseguró que “las únicas víctimas fueron policías”, en referencia a los cuatro oficiales que murieron durante los enfrentamientos. La declaración fue realizada tras una reunión con la cúpula de seguridad estatal y dirigentes aliados al expresidente Jair Bolsonaro, donde se evaluó la ofensiva contra el Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales del país.

“El operativo tiene muy poco que ver con la seguridad pública; es una guerra que trasciende los límites del Estado”, justificó Castro, quien mantiene tensiones con el gobierno federal de Luiz Inácio Lula da Silva, al reclamar mayor apoyo de las Fuerzas Armadas.

En tanto, organismos internacionales de derechos humanos denunciaron graves violaciones durante la incursión, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas, atribuidas tanto a los agentes policiales como a bandas criminales que buscan venganza.

Las autoridades locales informaron que se hallaron 136 cadáveres en distintos puntos de la favela, los cuales deberán ser identificados por sus familias. La operación, considerada una de las más sangrientas en la historia reciente de Brasil, desató una fuerte polémica sobre el uso de la fuerza y el papel del Estado en la lucha contra el crimen organizado.

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