La discusión por la reforma laboral sumó un nuevo frente de conflicto entre el sistema bancario y las billeteras virtuales. El eje está puesto en el artículo 35 del proyecto, que habilita el pago de salarios a través de plataformas digitales, una medida que, de aprobarse, podría redistribuir un negocio millonario hoy concentrado en los bancos.
La Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA) expresó su “enérgico rechazo” a la iniciativa y advirtió que pone en riesgo la liquidez del sistema financiero y el crédito productivo. Durante su exposición en el Senado, su representante Marcelo Mazzón calificó la medida como un potencial “cisne negro” para la economía.
Según los bancos, la principal objeción radica en la asimetría regulatoria: mientras las entidades financieras están sujetas a exigencias del Banco Central, como encajes, seguros de depósitos y presencia física, las billeteras digitales no deben cumplir con esos requisitos. Además, señalaron que las cuentas sueldo son gratuitas, seguras y están respaldadas por estándares internacionales, condiciones que —afirman— las fintech aún no garantizan.
El sector bancario sostiene que los fondos depositados en cuentas sueldo son clave para otorgar créditos a empresas y consumidores, ya que constituyen una fuente de financiamiento estable y de bajo costo. En cambio, advierten que el traspaso de esos recursos a billeteras virtuales, que derivan los saldos a fondos comunes de inversión, reduciría la capacidad de financiamiento y podría generar tensiones en el sistema de pagos.
Actualmente existen alrededor de 10 millones de cuentas sueldo que, de aprobarse la reforma, podrían repartirse entre más de 60 bancos y unas 200 billeteras habilitadas por el Banco Central. Desde ABAPPRA incluso alertaron sobre el riesgo de un “corralito digital” ante un retiro masivo de fondos.
En este contexto, los bancos reclamaron a los legisladores que rechacen el artículo 35 y pidieron “las mismas reglas de juego para todos los actores”. La disputa también fue respaldada por ADEBA, que remarcó que los depósitos bancarios están protegidos por seguros y supervisión estricta, a diferencia de las fintech.
El debate expone el trasfondo de una competencia creciente entre bancos y billeteras digitales por el manejo de los salarios, un flujo de fondos clave para el sistema financiero y uno de los pilares del negocio bancario tradicional.


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