La Confederación General del Trabajo (CGT) reactivó su estrategia para intentar bloquear la reforma laboral impulsada por el Gobierno y aceleró los contactos con el oficialismo, gobernadores y legisladores clave del Congreso. Aunque el objetivo máximo sigue siendo voltear todo el proyecto, la central obrera admite crecientes dificultades y apunta ahora a eliminar los puntos que considera más sensibles.
La ofensiva combina negociaciones reservadas con funcionarios del Ejecutivo, entre ellos el asesor presidencial Santiago Caputo, gestiones territoriales con mandatarios provinciales y una postura pública de confrontación que incluye advertencias de movilizaciones y paro general. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, retomó una gira por las provincias para sumar respaldos al proyecto oficialista.
El escenario político se reconfiguró tras la sanción del Presupuesto 2026, que mostró la capacidad del Gobierno para construir mayorías con apoyo de las provincias. Ese antecedente llevó a la CGT a adoptar una lectura más pragmática: si la reforma avanza, el margen de acción estará en condicionar su contenido.
Entre los principales cuestionamientos figuran los cambios en el financiamiento sindical, con restricciones al cobro de cuotas solidarias y de afiliación; los límites al derecho a huelga mediante la ampliación de actividades esenciales; y la primacía de los convenios por empresa sobre los convenios por actividad, un punto que la central considera innegociable. También rechaza la exclusión del aguinaldo y otros conceptos en el cálculo de indemnizaciones y las limitaciones para reclamar por falta de registración laboral.
Como carta de negociación, la CGT impulsa una contrapropuesta que plantea un régimen laboral especial para menores de 30 años, con condiciones de contratación más flexibles para fomentar el empleo. Aun así, advierte que judicializará la reforma si se aprueba, al considerar que contiene aspectos contrarios a la Constitución.
Los gobernadores se convirtieron en actores clave en esta pulseada. Dirigentes cegetistas multiplican reuniones con mandatarios peronistas, radicales y provinciales, y con referentes territoriales con llegada directa a diputados y senadores. Según reconocen en la central obrera, encontraron receptividad, aunque con matices.
Mientras tanto, Santilli busca consolidar los apoyos necesarios para llevar la reforma al recinto en febrero, con encuentros previstos con gobernadores que ya acompañaron al oficialismo en el Presupuesto. El cruce de agendas anticipa un verano de negociaciones intensas, en el que la CGT apuesta a incidir en el resultado final antes de que el proyecto llegue al debate parlamentario.


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