El Gobierno nacional afrontó este viernes el primer vencimiento de deuda del año y pagó más de US$4200 millones a bonistas privados, en el inicio de un calendario financiero exigente para las cuentas públicas. El desembolso se cubrió mediante una combinación de financiamiento externo, fondos del Tesoro y recursos provenientes de privatizaciones.
Ante la falta de dólares suficientes en las arcas oficiales, el Banco Central acordó un préstamo por US$3000 millones con seis bancos internacionales —Bank of China, BBVA, Deutsche Bank, Santander, JPMorgan y Goldman Sachs— bajo la modalidad de un repo a 372 días, con una tasa anual equivalente al 7,4%. A ese monto se sumaron US$1689 millones de depósitos del Tesoro y otros US$700 millones obtenidos por la privatización de cuatro represas del sur del país.
El pago, que alcanzó un total de US$4382 millones, correspondió a capital e intereses de bonos Globales, Bonares y títulos denominados en euros. Los fondos fueron acreditados directamente en las cuentas de los inversores, mientras el mercado evalúa si parte de esos recursos será reinvertida en activos argentinos.
Este vencimiento marca el inicio de un año particularmente demandante en materia de deuda. Según estimaciones privadas, en 2026 la Argentina deberá afrontar pagos por más de US$12.500 millones, entre bonos en moneda extranjera y obligaciones con el Fondo Monetario Internacional. Solo en deuda con el FMI están previstos siete desembolsos por casi US$4500 millones a lo largo del año.
En este escenario, el acceso al financiamiento internacional y la capacidad de acumular reservas aparecen como factores clave para sostener la estrategia financiera del Ejecutivo durante el resto del año.


Deja un comentario