Tras el receso de verano, el Gobierno nacional retomará en los próximos días la agenda legislativa con la Reforma Laboral como eje central. Con la mira puesta en febrero, la Casa Rosada volverá a reunir a su mesa política para ordenar posiciones internas y reactivar las negociaciones con gobernadores, aliados parlamentarios y sectores clave, con el objetivo de avanzar con el proyecto durante las sesiones extraordinarias.
La reunión, prevista para el viernes 16 de enero, marcará el reinicio formal de las conversaciones y buscará saldar diferencias internas dentro del oficialismo, especialmente en torno a artículos sensibles de la iniciativa. La coordinación del debate quedará a cargo del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien tendrá la tarea de sintetizar posturas y validar las definiciones políticas.
En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, retomó el diálogo con los mandatarios provinciales aliados para atender reclamos y sumar respaldos legislativos. Entre las principales preocupaciones de las provincias figuran el impacto fiscal de la reforma y algunos aspectos tributarios incluidos en el proyecto.
En el Congreso, los referentes de La Libertad Avanza continúan con las gestiones. En el Senado, Patricia Bullrich impulsa la conformación de una mesa técnica para analizar observaciones de sectores sindicales y empresariales, mientras que en Diputados, Martín Menem trabaja en la construcción de consensos junto a su equipo y a un grupo reducido de armadores políticos cercanos al Ejecutivo.
Uno de los puntos clave a definir será si el Gobierno introducirá nuevas modificaciones al texto original. Mientras algunos sectores consideran necesario realizar ajustes para facilitar acuerdos, otros advierten que más concesiones podrían desvirtuar el espíritu de la reforma. El objetivo oficial es llegar a febrero con una posición unificada, un discurso ordenado y los votos necesarios para avanzar con una de las iniciativas centrales del programa económico del Gobierno.


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