La Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo comercial con el Mercosur, un entendimiento histórico que pone fin a más de 25 años de negociaciones entre ambos bloques. La decisión contó con el respaldo de al menos el 65% de los países miembros y habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar a Asunción para firmar el acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay el próximo lunes.
La votación se concretó pese a la oposición de Francia, Polonia e Irlanda, y fue clave el cambio de postura de Italia, que en diciembre había bloqueado el consenso pero esta semana destacó los “enormes beneficios” del pacto y votó a favor.
Aunque la firma se realizaría en los próximos días, el acuerdo no entrará de inmediato en vigor, ya que aún debe ser aprobado por el Parlamento Europeo, un proceso que podría demorar varias semanas y cuyo resultado no está asegurado. Cerca de 150 eurodiputados anticiparon que podrían recurrir a la Justicia para frenar su aplicación.
El tratado prevé la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores, y la eliminación de aranceles para más del 90% del comercio bilateral. Sin embargo, generó fuertes tensiones internas en Europa, especialmente en Francia, donde el sector agropecuario encabezó protestas por el impacto que podría tener la llegada de productos sudamericanos más competitivos.
Para atender esas preocupaciones, la Comisión Europea incorporó cláusulas de protección para sectores sensibles como la ganadería, el arroz, la miel y el etanol, además de mecanismos de control ante posibles distorsiones del mercado. Mientras tanto, países como España y Alemania defendieron el acuerdo al considerar que permitirá diversificar las exportaciones europeas frente a la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos.


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