En medio del impulso a la reforma laboral y tras un 2025 que cerró con inflación en alza, el Gobierno nacional insiste en fijar un tope del 2% mensual para las negociaciones paritarias durante el primer trimestre de 2026, con el objetivo de que los acuerdos salariales no superen la evolución de los precios.
Fuentes oficiales indicaron que la pauta prevista es que los aumentos ronden el 2% en enero, 1,9% en febrero y 1,8% en marzo, con posibles variaciones según la actividad. La Secretaría de Trabajo mantendrá el criterio aplicado desde el inicio de la gestión libertaria: no homologar acuerdos que queden por encima de la inflación, en línea con la estrategia del Ministerio de Economía de usar los salarios como ancla para contener la suba de precios.
Sin embargo, el esquema volvió a poner en el centro la pérdida del poder adquisitivo. Con una inflación de 2,8% en diciembre, los salarios quedaron rezagados en términos reales. Según la consultora C-P, hacia noviembre el salario promedio de los principales convenios acumulaba una caída real del 4,5% respecto de comienzos de 2025, tras meses de aumentos por debajo de la inflación.
La dinámica también impactó en el sector privado: datos del SIPA muestran que hasta octubre se registraron tres meses consecutivos de caída en los salarios reales. De acuerdo con C-P, en los últimos meses solo el 20% de los sectores logró mejoras reales mensuales, mientras que la mayoría firmó acuerdos que no alcanzaron a compensar la aceleración inflacionaria, ubicada entre 2,5% y 2,8% mensual.
El informe señala que durante 2025 el Gobierno alternó pautas más restrictivas —entre 1% y 1,5%— con reaperturas de paritarias cuando la inflación se aceleró. Hacia fin de año, ante el nuevo repunte de precios, se acordaron subas mayores o sumas fijas, pero sin revertir la pérdida acumulada.
En este contexto, los analistas advierten que, si la inflación no baja de manera sostenida por debajo del 2% mensual, la tendencia al estancamiento o caída del salario real podría continuar, aumentando la tensión en las negociaciones entre sindicatos, empresas y el Estado.


Deja un comentario