El Gobierno reconoció que la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC estuvo vinculada a la decisión oficial de postergar la implementación del nuevo mecanismo para medir la inflación. Así lo confirmó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien señaló que existían diferencias de criterio técnico sobre el momento adecuado para aplicar la actualización.
Según explicó, Lavagna impulsaba poner en marcha la nueva metodología desde enero, pero el Ejecutivo optó por mantener los ponderadores actuales para evitar “suspicacias” en la comparación de los índices y garantizar que la desaceleración inflacionaria no sea atribuida a un cambio estadístico.
La actualización del IPC ya estaba preparada y contemplaba un mayor peso de los servicios y menor incidencia de los bienes. Entre las modificaciones previstas figuraba la baja del rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” del 26,9% al 22,7%, mientras que “Vivienda, electricidad, gas y otros” subiría del 9,4% al 14,5% y “Transporte” alcanzaría el 14,3%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, respaldó la postergación y sostuvo que el cambio metodológico debe aplicarse cuando el proceso de desinflación esté “consolidado”. Argumentó que factores políticos alteraron la demanda de dinero en 2025 y generaron un nuevo escalón inflacionario, por lo que modificar el índice en esta etapa podría distorsionar la lectura de la tendencia.
Desde la Casa Rosada insistieron en que la política monetaria tiene un rezago prolongado y proyectaron que hacia fin de año la inflación podría ubicarse en niveles cercanos a cero.


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