El peronismo de la provincia de Buenos Aires intensificó esta semana las negociaciones para definir la conducción del PJ bonaerense, en un proceso marcado por el intento de evitar una interna y sellar un acuerdo de unidad entre el sector de Axel Kicillof y La Cámpora, que hoy lidera el partido a través de Máximo Kirchner.
De cara a la renovación de autoridades prevista para el 15 de marzo, Kirchner le ofreció al gobernador bonaerense asumir la presidencia del partido como gesto de acercamiento. Sin embargo, las conversaciones se centran ahora en las condiciones de ese acuerdo, especialmente en el reparto de cargos y en las garantías de “gobernabilidad” interna.
Las tratativas comenzaron formalmente en La Plata con una reunión entre representantes de ambos espacios. Por el sector de Kicillof participaron la vicegobernadora Verónica Magario, el ministro Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares; mientras que por La Cámpora estuvieron Facundo Tignanelli, Alejandro Dichiara y el intendente Federico Otermín. Según trascendió, el primer encuentro fue calificado como de “buen tenor”, aunque con múltiples escenarios abiertos y sin definiciones inmediatas.
Uno de los puntos centrales de la disputa es la distribución de lugares clave dentro de la estructura partidaria, como vicepresidencias, la presidencia del Congreso del PJ y la secretaría general. El control de estos espacios es considerado determinante para el equilibrio de poder interno y la futura organización territorial, ya que también deben renovarse autoridades en los 135 distritos bonaerenses.
Desde el entorno del gobernador sostienen que la conducción del partido debe quedar en manos de su sector como condición para un acuerdo, mientras que advierten que, si no hay consenso en el reparto de cargos, podría haber elecciones internas. Del otro lado, reconocen avances, pero admiten que las negociaciones podrían extenderse varios días más.
Pese a los gestos de unidad, persiste la desconfianza entre las partes, en una disputa que combina la conducción formal del PJ con la construcción de poder real dentro del principal distrito electoral del país.


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