Tras la media sanción en el Senado, el Gobierno pretende llevar la reforma laboral al recinto de la Cámara de Diputados el próximo 25 de febrero y asegura contar con los votos necesarios para convertirla en ley sin modificaciones. El objetivo es cerrar el trámite durante el período de sesiones extraordinarias y evitar que el proyecto vuelva al Senado en segunda revisión.
En la Casa Rosada sostienen que tienen un piso de 117 diputados y que las negociaciones están avanzadas para sumar los 12 apoyos restantes. La estrategia apunta especialmente a legisladores que responden a gobernadores, además de consolidar el respaldo de bloques dialoguistas como el PRO y la UCR.
La articulación parlamentaria estará a cargo de la mesa política de Balcarce 50, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el ministro del Interior, Diego Santilli. El oficialismo buscará ordenar el debate en las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y acelerar la firma de dictámenes tras el fin de semana largo de Carnaval para llegar al recinto en la última semana de febrero.
Desde el Ejecutivo descartan abrir una nueva renegociación del articulado y advierten que cualquier cambio obligaría a demorar la sanción definitiva. En ese sentido, la instrucción es sostener el texto aprobado por el Senado, incluyendo los puntos negociados como la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
El proyecto obtuvo media sanción en la Cámara Alta con 42 votos a favor y 30 en contra, tras una sesión que se extendió por más de 16 horas e incluyó 28 modificaciones consensuadas con sectores dialoguistas.
La Casa Rosada apunta a que la reforma esté sancionada antes del 1° de marzo, cuando el presidente Javier Milei encabece la apertura de sesiones ordinarias. Para cumplir con ese objetivo, el Gobierno prevé extender por decreto un día más el período de sesiones extraordinarias.


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