El Senado podría poner fin a 12 años del llamado “impuesto al lujo” que grava a los autos 0 km de alta gama en Argentina. Si la reforma es sancionada este viernes, los vehículos alcanzados dejarán de tributar el impuesto interno desde el primer día hábil del mes siguiente a su promulgación.
La medida impactaría directamente en los modelos con precios superiores a $103.000.000, que hoy pagan un recargo del 18%. Según estimaciones del sector, los valores podrían bajar entre un 15% y un 25%, lo que también generaría efectos indirectos sobre SUV y pick-ups de gama alta que deberán ajustar sus precios para mantenerse competitivas.
Aunque el segmento alcanzado representa cerca del 1% del mercado, la eliminación del tributo podría provocar una “onda expansiva” sobre modelos ubicados en franjas inferiores de precios. Las pick-ups más equipadas, que hoy se ubican entre $70.000.000 y $105.000.000, y los SUV premium de entre $80.000.000 y $100.000.000, serían los más expuestos a una corrección.
Desde diciembre, el mercado premium se encuentra prácticamente paralizado ante la expectativa de una baja significativa. Algunos concesionarios ofrecieron descuentos parciales, mientras que otras marcas frenaron la nacionalización de unidades a la espera de la sanción definitiva.
El impuesto interno a los autos se popularizó en 2013 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y, con sucesivas modificaciones, terminó generando distorsiones de precios y estrategias comerciales como valores “topeados” para evitar la carga tributaria.
Si la reforma no se aprueba en las próximas horas, la eliminación del tributo se postergaría al menos un mes más, prolongando la incertidumbre en el sector automotor.


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