La tensión entre United States y varios países europeos creció luego de que el presidente Donald Trump pidiera apoyo de la NATO para intervenir en la guerra en Medio Oriente. Desde Europa, distintos gobiernos aclararon que el conflicto no está vinculado con la alianza militar.
El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, afirmó que la OTAN es una organización destinada a la defensa de sus miembros y que en la actual situación “no existe un mandato” para desplegar fuerzas en el conflicto.
En la misma línea, el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, aseguró que su país no ofrecerá participación militar, aunque está dispuesto a trabajar por vías diplomáticas para garantizar la seguridad del tránsito marítimo en el estratégico Strait of Hormuz.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, sostuvo que a los países del bloque les interesa mantener abierto ese corredor clave para el comercio mundial de petróleo, mientras evalúan posibles acciones desde el ámbito europeo.
Por su parte, el primer ministro del United Kingdom, Keir Starmer, afirmó que trabaja junto a aliados para diseñar un plan que garantice la libertad de navegación en la zona y reduzca el impacto económico del conflicto, al tiempo que pidió avanzar hacia el fin de la guerra lo antes posible.


Deja un comentario