Guerra en Iran: El bloqueo del estrecho de Ormuz impulsa a Argentina como proveedor clave de Gas

En medio de la crisis energética global por el conflicto en Medio Oriente y las restricciones en el Estrecho de Ormuz, Argentina comienza a posicionarse como un proveedor relevante de Gas Licuado de Petróleo (GLP) para el mercado internacional.

Las limitaciones en esa vía —por donde circula una parte clave del comercio energético— afectan cerca del 30% del GLP global, generando subas de precios y preocupación en países dependientes. En este contexto, el país busca capitalizar su producción y ganar participación en el abastecimiento externo.

El potencial argentino se apoya en el desarrollo de Vaca Muerta, una de las mayores reservas de shale del mundo. En 2025, las exportaciones de GLP alcanzaron 1,6 millones de toneladas, más del doble del consumo interno, lo que evidencia un creciente excedente exportable.

El interés internacional quedó reflejado en el congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo realizado en Buenos Aires, donde representantes de 26 países destacaron el rol que podría asumir Argentina en el nuevo escenario energético.

A nivel global, el GLP es esencial para unos 3.000 millones de personas, mientras que en Argentina cerca del 46% de la población depende de garrafas, especialmente en regiones sin acceso a gas natural.

En el plano local, el sector atraviesa un proceso de desregulación que apunta a fomentar inversiones y mejorar la eficiencia. Sin embargo, persisten desafíos en infraestructura y logística, en un sistema que cuenta con más de 20 millones de envases en circulación.

Con un escenario internacional inestable, el país busca consolidarse como alternativa energética y ampliar el uso del GLP en sectores como transporte, generación eléctrica y agro, reduciendo la dependencia de combustibles importados.

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