El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a aliados de la OTAN al cuestionar la falta de apoyo europeo en la guerra contra Irán, particularmente en la liberación del estratégico Estrecho de Ormuz.
Trump criticó especialmente a Reino Unido y Francia por negarse a aportar fuerzas militares y bases, y lanzó duras declaraciones instando a estos países a “luchar por sí mismos” y asegurar su propio acceso al petróleo ante el bloqueo iraní.
A través de su red Truth Social, el mandatario también apuntó contra Francia por impedir el sobrevuelo de aviones militares con destino a Israel, en el marco del conflicto que ya dejó como saldo la muerte del líder iraní Alí Jamenei.
La negativa a participar en la ofensiva no se limita a Londres y París. España, bajo el gobierno de Pedro Sánchez, e Italia, liderada por Giorgia Meloni, también se distanciaron del conflicto, reflejando el creciente rechazo interno a una guerra impopular.
En Alemania, si bien el canciller Friedrich Merz mantiene su respaldo a Washington, sectores de la oposición —incluido el partido Alternativa por Alemania— reclaman neutralidad y la retirada de tropas estadounidenses del país.
El escenario evidencia una creciente fractura dentro de la OTAN, en medio de un conflicto que profundiza divisiones políticas y estratégicas entre Estados Unidos y sus aliados europeos.


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