El presidente de Donald Trump condicionó cualquier alto al fuego con Irán a la reapertura total del Estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio energético mundial.
A través de su red social Truth Social, el mandatario afirmó que evaluará una tregua solo cuando el estrecho esté “abierto, libre y despejado”, y advirtió que, hasta entonces, continuará la ofensiva militar contra Irán.
El Estrecho de Ormuz es un punto crítico por donde circula una gran parte del petróleo global, por lo que cualquier interrupción impacta directamente en los precios internacionales y la estabilidad económica.
En su mensaje, Trump también destacó un cambio en el liderazgo iraní, al señalar que el “nuevo presidente” sería menos radical que sus antecesores, lo que habría impulsado el pedido de cese de hostilidades.
Las declaraciones se dan en un contexto de máxima tensión en Medio Oriente, con enfrentamientos activos y creciente participación internacional. Además, el presidente estadounidense elevó el tono contra sus aliados y cuestionó a la OTAN, a la que calificó como un “tigre de papel”.
En respuesta, el primer ministro británico Keir Starmer defendió la vigencia de la alianza, al considerarla “la más efectiva del mundo”.
El trasfondo del conflicto incluye críticas de Washington a sus socios europeos por la falta de apoyo en el control del Estrecho de Ormuz, mientras Trump cuestiona la reciprocidad en materia de defensa y el compromiso de sus aliados.


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