El Banco Central de la República Argentina comenzó a transitar la etapa de mayor ingreso de divisas del año con la llegada de la cosecha gruesa, en un contexto de fuerte acumulación de dólares y expectativas de un ingreso récord cercano a los US$40.000 millones.
La entidad que conduce Santiago Bausili intensificó la compra de divisas y adquirió recientemente otros US$140 millones, con el objetivo de recomponer reservas tras haber destinado más de US$4.000 millones en lo que va del año al pago de deuda externa. Las proyecciones también anticipan un superávit comercial de hasta US$20.000 millones en 2026.
El escenario de abundancia de dólares fue anticipado por el presidente Javier Milei, quien advirtió sobre una “lluvia” de divisas, aunque pidió cautela para evitar que la compra de dólares genere emisión monetaria y presione sobre la inflación.
En este contexto, surge una tensión clave para la política económica: sostener la desaceleración inflacionaria o impulsar la recuperación del consumo y la actividad. En las últimas jornadas, el BCRA compró cerca de US$348 millones, lo que implicó una expansión monetaria estimada en $500.000 millones.
Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, avanzó con una baja de tasas de interés y una reducción de encajes para estimular el crédito y la actividad, en línea con recomendaciones de economistas como Ernesto Talvi.
El desafío para el Gobierno será encontrar un equilibrio entre la acumulación de reservas, el control de la inflación y la reactivación económica, en un contexto donde una mayor emisión podría impulsar el consumo, pero también poner en riesgo la estabilidad de precios. Milei, por ahora, mantiene su postura: priorizar la baja de la inflación por sobre cualquier flexibilización monetaria.


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