El bono extraordinario de $70.000 que perciben los jubilados en la Argentina permanece congelado desde marzo de 2024 y, según estimaciones privadas, debería duplicarse para compensar la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación.
De acuerdo con la consultora Analytica, el refuerzo debería alcanzar los $144.000 para recuperar su valor real, lo que implica un incremento del 105% respecto del monto actual. El beneficio alcanza a jubilados, titulares de la PUAM y pensiones no contributivas, pero no registra actualizaciones desde hace dos años.
La decisión oficial de mantener el bono sin cambios responde a motivos fiscales. Según los cálculos de la consultora, si se hubiera ajustado al ritmo de las jubilaciones, el gasto público habría aumentado en torno al 0,4% del PBI.
Actualmente, las jubilaciones se actualizan mensualmente en base al índice de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. En abril, el haber mínimo asciende a $380.319,31 y llega a $450.319,31 con el bono incluido.
Sin embargo, el ingreso resulta insuficiente frente al costo de vida. Según la Defensoría de la Tercera Edad, un jubilado necesitó en marzo más de $1,8 millones para cubrir sus gastos básicos, lo que implica que la jubilación mínima apenas cubre cerca del 25% de esa canasta.


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