La misión Artemis II avanza con éxito hacia la Luna tras completar una maniobra clave. La nave Orion logró abandonar la órbita terrestre luego de ejecutar la “inyección translunar”, un encendido de su motor principal que duró casi seis minutos.
El procedimiento permitió a la nave alcanzar la velocidad necesaria para dirigirse hacia la órbita lunar, en una trayectoria de aproximadamente 400 mil kilómetros. Con esta maniobra, la misión entra en una etapa decisiva, acercándose al denominado punto de no retorno.
La tripulación ya se encuentra al mando de Orion y ajustó su trayectoria para continuar el viaje. El encendido no solo posibilita la salida de la órbita terrestre, sino también el sobrevuelo de la Luna —incluida su cara oculta— y el posterior regreso a la Tierra.
El avance se da tras un despegue exitoso y la resolución de inconvenientes técnicos menores, consolidando uno de los hitos más importantes de la misión.


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