El régimen de Xi Jinping volvió a sacudir la cúpula de las Fuerzas Armadas al expulsar a nueve oficiales de alto rango del Ejército Popular de Liberación, en la antesala de la reunión anual clave donde se definirán las políticas estratégicas del país hasta 2030.
La decisión fue adoptada por la Asamblea Nacional Popular, que retiró a los mandos de su lista de delegados en vísperas del inicio de las llamadas “dos sesiones” en Beijing, el principal evento político del año en China. Con estas remociones, el número de representantes militares y de la Policía Armada del Pueblo se redujo a 243.
Entre los apartados figuran cinco generales, un teniente general y tres generales de división. Destacan Li Wei, comisario político de la Fuerza de Apoyo de Información; Li Qiaoming, comandante de las fuerzas terrestres; y los exjefes navales Shen Jinlong y Qin Shengxiang, además del excomisario político de la Fuerza Aérea Yu Zhongfu. También fueron cesados Wang Donghai, Bian Ruifeng, Ding Laifu y Yang Guang.
Las autoridades no ofrecieron explicaciones detalladas sobre las expulsiones, limitándose a señalar que este tipo de medidas suele estar vinculado a investigaciones disciplinarias, cambios de estatus o revocaciones de credenciales.
La purga se enmarca en una intensificación de las campañas anticorrupción dentro del Ejército, con nuevas pesquisas abiertas contra altos mandos, lo que confirma el endurecimiento del control interno impulsado por Xi.
La sesión parlamentaria que comenzará el 4 de marzo reunirá a la Asamblea Nacional Popular y al Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. Allí se prevé la aprobación del 15º plan quinquenal, que fijará las prioridades políticas, económicas y militares del gigante asiático hasta el año 2030.
La nueva ola de expulsiones refuerza la consolidación del poder de Xi Jinping sobre las Fuerzas Armadas en un momento clave para la planificación estratégica del régimen.


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