Las transferencias del gobierno nacional a las provincias sufrieron una drástica caída equivalente a USD 17.735 millones durante lo que va de la gestión del presidente Javier Milei, según revela un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Esta merma, que representa un 20,9% en términos reales, impacta directamente en las finanzas provinciales y la capacidad de gasto de las jurisdicciones.
La significativa reducción se enmarca en la estricta política de «déficit cero» impulsada por la administración actual. El ajuste abarcó tanto los envíos automáticos por coparticipación federal, recursos esenciales para el funcionamiento de las provincias, como las transferencias no automáticas o discrecionales, que han sido prácticamente eliminadas en múltiples casos.
Esta situación genera un desafío considerable para los gobiernos provinciales, quienes ven limitada su capacidad para afrontar gastos corrientes e invertir en infraestructura y servicios públicos. El profundo recorte en las transferencias reconfigura la dinámica de las relaciones fiscales federales, evidenciando el impacto directo de la política de austeridad nacional sobre las economías regionales.


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