El exsecretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, declaró en el juicio por la denominada «Causa Cuadernos» y rechazó categóricamente las acusaciones en su contra. Ante el Tribunal Oral Federal 7, el exfuncionario negó haber recibido sobornos durante su gestión y apuntó directamente contra los empresarios involucrados en el expediente, a quienes acusó de brindar falsos testimonios con el único objetivo de evitar la cárcel.
Durante su intervención judicial, Jaime cuestionó la validez de las declaraciones aportadas por los ejecutivos del sector del transporte que se acogieron a la figura del imputado colaborador. Según su postura, las confesiones que lo incriminan en el cobro de retornos a cambio de concesiones y subsidios estatales fueron fabricadas bajo la presión de perder la libertad, desestimando así la existencia de una red de recaudación ilegal operando bajo su órbita.
El exfuncionario, que ya acumula múltiples condenas previas por delitos de corrupción y administración fraudulenta, se defendió afirmando que su patrimonio fue investigado exhaustivamente sin que se hallaran pruebas vinculadas a los supuestos pagos ilícitos de esta causa. Además, criticó el accionar de la Justicia durante la etapa de instrucción, alegando que se utilizó la amenaza de la prisión preventiva como una herramienta de extorsión para conseguir arrepentidos.
El testimonio de Jaime se da en el marco de uno de los debates orales más complejos del fuero federal, que investiga un multimillonario entramado de sobornos vinculados a la obra pública y los servicios del Estado. El proceso judicial mantiene en el banquillo a decenas de exfuncionarios y empresarios de primera línea, con el objetivo de esclarecer las maniobras financieras ilícitas registradas inicialmente en las anotaciones del exchofer Oscar Centeno.


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