La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó este jueves el recurso de *per saltum* presentado por el Gobierno nacional, mediante el cual el oficialismo buscaba acelerar la aplicación de su reforma laboral. Con esta decisión, el máximo tribunal determinó que el expediente deberá seguir la vía judicial ordinaria y agotar las instancias inferiores antes de llegar a un fallo definitivo.
La estrategia del Poder Ejecutivo apuntaba a esquivar la intervención de la Cámara de Apelaciones para que los ministros de la Corte se expidieran de forma directa y urgente sobre la constitucionalidad de los cambios en la normativa del trabajo. Sin embargo, los magistrados desestimaron el pedido excepcional al considerar que no se acreditaban los requisitos de gravedad institucional inmediata que justificaran alterar el curso normal del proceso.
La reforma laboral se mantiene actualmente frenada por una serie de amparos y medidas cautelares impulsadas por las principales centrales sindicales del país. Este rechazo de la Corte representa un revés en los plazos que manejaba el Gobierno, que ahora dependerá estrictamente de los tiempos y resoluciones del fuero del Trabajo para intentar avanzar con su iniciativa.
A partir de ahora, la disputa legal continuará en la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, donde el equipo jurídico del Estado intentará revocar las suspensiones vigentes sobre los artículos clave. Recién una vez que se agoten todas las instancias de apelación ordinarias, el caso quedará habilitado para escalar nuevamente hacia la Corte Suprema, que tendrá la última palabra sobre el destino de la legislación.


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