El Gobierno nacional analiza elevar la vara para los capitales extranjeros con el diseño de un «Súper RIGI», una versión ampliada y exclusiva del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. La principal condición que evalúa el Poder Ejecutivo para que las empresas puedan acceder a este nuevo esquema de beneficios fiscales y aduaneros es un piso de inversión mínimo de 2.000 millones de dólares.
La medida, que se encuentra bajo estudio en el Ministerio de Economía, apunta a captar a los jugadores más pesados del mercado internacional y dinamizar áreas estratégicas del país. El foco principal está puesto en acelerar el desarrollo de megaproyectos vinculados a la minería, el sector energético —especialmente el GNL y Vaca Muerta— y la infraestructura de gran escala.
A diferencia del régimen original, que establecía umbrales de ingreso más accesibles, esta nueva categoría buscaría otorgar un blindaje superior a las compañías. Entre los incentivos en discusión se destacan mayores flexibilidades cambiarias para el giro de dividendos y una garantía de estabilidad tributaria a largo plazo, herramientas consideradas clave para competir con las ofertas de otros países de la región.
Por el momento, la iniciativa transita una etapa de análisis técnico dentro del Palacio de Hacienda. El objetivo del equipo económico es terminar de pulir la letra chica en las próximas semanas para realizar el anuncio formal, en lo que representará una nueva gran apuesta oficial para destrabar el ingreso de divisas genuinas y reactivar el flujo de dólares hacia la economía argentina.


Deja un comentario